Menú
Capítulo
Punto 626
Obediencia · Punto 626

¿Verdad, Señor,
que te daba
consuelo grande aquella «sutileza»
del hombrón-niño
que, al sentir
el desconcierto
que produce obedecer en cosa molesta
y de suyo repugnante, te decía bajito:
¡Jesús,
que haga buena cara!?

Comentario

 

Se encuentra en el guión 122 este apunte, añadido por San Josemaría con la tinta azul verdosa que le dieron en Vergara:

«Obediencia. –Qualis? [...] hilaris (¡Señor, que haga buena cara!)» [1].

El punto de Camino narra una anécdota que San Josemaría contó en diversas ocasiones. En una de ellas (el 29-VI-1969) sus palabras fueron recogidas en cinta magnetofónica. Decía San Josemaría, rememora sus visitas a los hospitales de Madrid:

«Entre los que me acompañaban en esas visitas, se contaba un hermano vuestro que fue el primero en morir, antes de la guerra de España. Se llamaba Luis Gordon; era ingeniero industrial, y pertenecía a una familia muy conocida de Madrid.

Un día estábamos atendiendo a un tuberculoso, y mientras yo me ocupaba de asearle y lavarle, dije a Luis: limpia el orinal. La bacinilla estaba llena de esputos repugnantes. Aunque noté que no pudo reprimir un gesto de asco, y que palidecía un poco, vi que salía con el orinal en la mano.

Considerando el gesto de Luis, reaccioné inmediatamente, y fui en pos de él con la intención de realizar yo mismo esa tarea. Lo encontré en el servicio, un pequeño cuarto del hospital, donde había un grifo y unas brochas para lavar esas cosas. Lo seguí, repito, pensando que hasta podía caerse en redondo al suelo, y me lo encontré con la cara radiante de alegría.

En vez de utilizar las escobillas, se había arremangado el brazo y metía la mano para limpiar bien el orinal. Me quedé muy contento y le dejé hacer. Luego, hablando con él, me confirmó que había sentido una gran repugnancia, pero que se había forzado para obedecer libremente con alegría. Pero no puedo recomendarlo ahora, aunque entonces estaba bien.

[...] Este episodio lo recogí más tarde en un punto de Camino. Todos esos textos me recuerdan alguna anécdota. En este lugar escribí lo que Luis me contó que había rezado: ¡Jesús, que haga buena cara!» [2].



[1] Ejercicios Espirituales, Plática «Espíritu de obediencia», Vitoria 19-VIII-1938; guión nº 122.

[2] Notas de una tertulia, Roma 29-VI-1969; AGP, sec A, leg 51. También en AGP, sec P, leg 3, 1979, pg 126.